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¿Cómo lo llamamos?

Parece que El devenir de los últimos acontecimientos y compras en en el mercado nos hace pensar que la industria de la Consultoría, la Creatividad, la Tecnología y los Medios deberían idealmente converger en un modelo de negocio al que todavía no hemos encontrado denominación.

Los últimos movimientos de Accenture, KPMG, WPP, Omnicom, Interpublic,  etc... nos dicen esto, todos compran compañías que hacen cosas que hace “el de enfrente”. Las consultoras están comprando Agencias de Publicidad, las Agencias de Medios están comprando Tecnológicas, las Tecnológicas compran compañías de diseño, y las agencias tradicionales de creatividad, bueno, las Agencias Creativas o de Publicidad están aún buscando su camino. De momento parece que están empezando a simplificar sus estructuras internacionales comenzando a fusionarse unas con otras, lo que no es un mal primer paso. Estaremos pendientes a sus siguientes movimientos, lo necesitan y cuanto antes.

Lo que resulta evidente es la necesidad de que haya un modelo que integre estas disciplinas de forma natural y sin roturas. Los bancos, las aerolíneas, los seguros, los automóviles, las farmacéuticas, las grandes compañías de retail, todos, buscan trabajar con compañías que puedan ofrecer soluciones integradas a sus necesidades en la investigación, el diseño de negocio, de productos, servicios, comunicación y medios y lo quieren hacer de la forma más simplificada posible, con buenos resultados, y a un precio sensato. La tecnología además está creando “matrimonios” que en su día acabaron en divorcio, como por ejemplo la publicidad y los medios, ahora parece imposible separar la tecnología y la creatividad,  la tecnología y los medios, la tecnología y el negocio...

En mitad de todo estos movimientos, cada modelo tiene sus problemas.

Las consultoras resultan caras y muchas veces demasiado teóricas - es por eso que compran agencias, compañías de diseño, y alguna parece que también compañías de medios para demostrar tangibilizando que lo que proponen o han propuesto funciona.

Las agencias resultan carentes de valor y caras por lo que ofrecen a los anunciantes. A eso se le junta que están en pleno proceso de transformación de sus servicios y en plena puesta en valor del talento que tienen dentro. Les va a costar un poco de tiempo.

Las agencias de medios tienen un gran problema de pérdida de relevancia en el top of mind de sus clientes y que se ha movido a lo digital, apartando en parte los medios tradicionales hacia Google, Facebook y Amazon. Como consecuencia de esto, cubren de forma eficiente solo una parte de la inversión, cada vez menor y además se encuentran con el handicap de que programar o desarrollar campañas en estos medios no acaba de ser lo rentable que debería, vaya todo un reto para sus estructuras. Por su modelo económico tampoco están preparadas para reinventarse tan rápidamente, por lo que están comprando compañías de tecnología, DMPs, trading desks, etc… que les pueda ayudar a evolucionar.

 

Luego está el caso de las tecnológicas que por su lado quieren dejar de “picar código”, ya que cada vez es más barato hacerlo y quieren meterse en las decisiones estratégicas de los grandes clientes, donde actualmente no llegan, se quedan fundamentalmente en niveles inferiores donde a donde se producen las grandes decisiones lo que no les confiere el valor para poder incrementar sus honorarios.

 

Después de todo esto creo que podríamos concluir que quizá el resultado de unir equipos de consultoría estratégica, diseño de producto y servicio, comunicación y tecnología puede ser lo ideal ¿no?

 

Bueno, pues ahora díganme ¿cómo denominamos a la compañía que sea capaz de integrar estas cuatro áreas de forma natural con las consiguientes sinergias y beneficios para sí misma y para sus clientes?

 

¿Consultora? ¿Agencia? ¿Compañía?

 

¿Consultora Creativa Tecnológica?  

 

¿Agencia de Medios Consultora Tecnológica?

 

Puff... me pierdo.

 

Ni todas las denominaciones - antiguas o novedosas - parece que integran todo esto que contamos. Lo que importa, al fin y al cabo, es el sello de calidad y de impacto en el negocio que uno es capaz que generar para su cliente integrando disciplinas, recursos y talento que sea capaz de generar resultados.

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